sábado, 19 de diciembre de 2009

BUSCANDO EL MOMENTO DE LA COSECHA: LA MADUREZ



La maduración de la uva es la etapa en la que se constituye la baya apta para consumir el fruto fresco o para vinificación. Varios factores afectan a su desarrollo: el tipo de suelo, el efecto del mismo sobre la disponibilidad hídrica y nutricional, el clima de la zona o su efecto térmico y lumínico. Estos aspectos pueden provocar trastornos durante su maduración o síntesis de compuestos y afectar al proceso de elaboración del futuro vino.

El punto de madurez se alcanzan en unos dos meses. Esta etapa, conocida como envero, supone el cambio de color del fruto. Hasta entonces, tanto la uva blanca como la tinta son verdes. A partir del envero, evolucionan de modo diferente: la blanca aquiere un tono amarillo y la negra se asemeja al rojo. Las bayas son no climatéricas, es decir, no maduran una vez cosechadas. A diferencia de otros frutos como las manzanas o las peras, el proceso está regulado por las auxinas, un grupo de fitohormonas que funcionan como reguladoras del crecimiento vegetal. Cada baya es independiente de otra en un mismo racimo, por lo que cada fruto alcanza la maduración en momentos distintos.


Durante el proceso de maduración, la uva sufre varios cambios. Primero se engrosa el fruto debido a la acumulación de agua, también se produce una acumulación de azúcares, sobre todo glucosa y fructosa, que marcarán el correcto desarrollo de la maduración. La cantidad de azúcar que se forma durante esta fase está muy condicionada por la luz que recibe la planta; cuantas más horas de sol, mayor es la duración de la fotosíntesis y la producción de azúcares. A partir de la sacarosa sintetizada en las hojas, se inicia el proceso de síntesis de otros compuestos. Con el desarrollo de la baya, las vacuolas de la pulpa comienzan a llenarse de azúcares y ácidos orgánicos, tartárico, málico y cítrico. Con el tiempo, se produce la síntesis de otros compuestos y disminuye la acidez total de la uva. Las proteínas de la baya aumentan desde el envero hasta el momento de la cosecha, mientras que algunos aminoácidos como la arginina disminuyen.En cuanto a los compuestos aromáticos, los terpenos, uno de los más importantes, se encuentran unidos a los azúcares, se liberan de ellos durante la fermentación y expresan de esta forma sus aromas característicos. Por último, los compuestos fenólicos experimentan un comportamiento que depende de la familia y del tejido de la baya. La concentración de los taninos disminuye en la semilla debido a un proceso de oxidación, la coloración de las semillas cambia y pasa a ser marrón.


La madurez fisiológica o sobremadurez empieza cuando la uva ha alcanzado su tamaño máximo y la concentración más alta de azúcares. En este punto, el grano empieza a disminuir de tamaño, la uva pierde agua y se pasifica. A partir de este momento, deja de sintetizar compuestos enolicamente deseados para la elaboración del vino. Se registra un aumento en la concentración de los componentes de la pulpa, en especial de los azúcares (a causa de la deshidratación de la uva), y los compuestos aromáticos y fenólicos empiezan a degradarse. Sin embargo, es preferible iniciar el proceso de elaboración del vino con un principio de sobremaduración.Durante este proceso, el grano se separa de la planta y se produce un notable deterioro de la baya.


- Imagen: Jeffrey Keeton -


El momento de la cosecha es crucial para la calidad del futuro vino. Cuando la uva se recoge verde, sin alcanzar la madurez necesaria, el vino es ácido, con marcadas notas herbáceas y falto de los aromas que caracterizan a los diferentes caldos. En estos casos, las uvas producen líquidos con poco color y astringentes ya que la acción de las enzimas es escasa y el vino no clarifica bien. Un ejemplo son los vinos blancos. Por el contrario, cuando las uvas están sobremaduras, se obtienen productos faltos de acidez, fáciles de oxidar por el alto pH y con ausencia de aromas. Es fundamental determinar el momento idóneo para la cosecha de la uva. Uno de los criterios que sirven de guía es la madurez tecnológica, basada en la medición de los ácidos y los azúcares de la pulpa, aunque no tiene en cuenta el estado de madurez de la piel y la semilla. En zonas cálidas, el proceso es más rápido que en el resto de los componentes del grano, se llega a la madurez tecnológica con la semilla y la piel inmaduras. El resultado son vinos herbáceos, ácidos y con poco color.
Otra manera de determinar el momento óptimo para la cosecha consiste en fijarse en la evolución de los "G.G". Muchos aromas se encuentran en forma de precursoresglicosídicos (G.G). La determinación del nivel de precursores totales en las uvas proporciona información del panorama aromático en el momento del análisis y permite determinar la madurez de las uvas.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Multitud de beneficios del vino






El vino ademas de ser un gusto para el paladar, tiene multitud de propiedades beneficiosas para el cuerpo:



* El vino previene el envejecimiento y se cree que prolonga la vida debido a las sustancias antioxidantes que impiden los efectos de los radicales libres, causantes del envejecimiento celular.


* Especialmente el vino tinto produce un efecto de rejuvenecimiento ya que contiene sustancias que ayudan a estabilizar las fibras de colágeno, imprescindibles para la firmeza de la piel.


* Se afirma que el vino puede tener efectos anticancerígenos previniendo la reproducción de células cancerígenas.Estos efectos serían más notorios en la prevención del cáncer de piel y próstata.

* El vino también tiene un aporte de Litio que beneficia las funciones del cerebro y al sistema nervioso.

* Los dientes se favorecen al beber una copa de vino tinto con las comidas ya que el calcio que contiene y su poder bactericida refuerzan el esmalte de los dientes, mantienen las encías saludables y controlan la periodontitis.

* Los polifenoles del vino aumentan los niveles de estrógeno, esto lo hace efectivo para evitar los sofocos calores y otros síntomas de la menopausia.

* El vino es un remedio natural para la alergia, posee sustancias que actúan como antihistamínicos.

* Entre los múltiples beneficios del vino cuenta con sus efectos favorables sobre los problemas de la piel, alergias, dermatitis eczemas, prurito, etc.

* Una de vino tinto, o dos al día ayudan a mejorar la anemia, estados de inapetencia o procesos de recuperación.

* El reverastrol es una de las sustancias antioxidantes del vino que bajan los niveles de colesterol y triglicéridos, previniendo problemas cerebrovasculares.

* Están probados los beneficios del vino para prevenir problemas del corazón.

* Acompañar las comidas con vino mejora las secreciones biliares, estimula las secreciones gástricas favoreciendo el proceso digestivo. También previene el estreñimiento y el tránsito intestinal lento.

* El vino mejora la salud de los ojos, sus antioxidantes impiden la acción de los radicales libres que producen el acortamiento de la visión con el paso del tiempo.

* Los polifenoles del vino son beneficiosos para la artritis y a la vez tienen efectos analgésicos calmando el dolor.

* El vino tiene acción antibacteriana defendiendo al organismo de la acción de virus y bacterias.

* Una copa de vino tinto acompañando las comidas puede controlar los estados de Ansiedad y Depresión, estos efectos beneficiosos se obtienen bebiendo con moderación ya que todos sabemos que el abuso del alcohol puede llegar a causar depresión.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

EL VINO COMO ANTIOXIDANTE DEL CUERPO HUMANO



Investigadores de las universidades de Sevilla y Pablo de Olavide concluyen en un estudio que el consumo regular y moderado de vino tinto tiene un efecto saludable en el organismo, reforzando las defensas antioxidantes propias del cuerpo humano.

“Nuestro trabajo ha tenido como principal objetivo ver la influencia que tiene la ingesta crónica y moderada de vino tinto sobre las enzimas antioxidantes endógenas”, señala la investigadora de la UPO Soledad Fernández. Para ello, el estudio ha contado con la participación de ocho voluntarios de entre 23 y 37 años, quienes realizaron una ingesta de 300 ml de vino tinto durante la cena a lo largo de una semana. Una práctica que se llevó a cabo junto a una dieta especial, baja en otros alimentos que son fuente de compuestos antioxidantes, con la intención de que éstos no desvirtuaran los resultados.

Para la investigación, los científicos extrajeron de los sujetos una muestra de sangre antes de la ingesta, al día siguiente y al séptimo día. Éstas fueron comparadas con muestras de otra semana control, en la que los participantes siguieron la misma dieta baja en compuestos antioxidantes pero sin ingesta de vino. “La importancia de este estudio reside en que estamos trabajando con dosis reales y en humanos, algo esencial dado que el efecto beneficioso real de un alimento en el organismo no puede extrapolarse de su actividad antioxidante in vitro” señala Fernández.

Los resultados obtenidos muestran un aumento considerable de la capacidad antioxidante del plasma. Por otra parte, no se encontró una variación significativa de los compuestos antioxidantes endógenos, pero sí un aumento en la actividad de ciertas enzimas antioxidantes (catalasa, superóxido dismutasa, glutatión peroxidasa y glutatión reductasa). En cuanto a la expresión génica de dichas enzimas, la comparativa entre las distintas semanas estudiadas desvela un aumento en el día séptimo de la semana de intervención de la enzima superóxido de dismutasa, mientras que la catalasa no sufría variación.